La adicción es una enfermedad

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adicción (del latín addictĭo) es una enfermedad física y psicoemocional, primaria, crónica con factores genéticos psicosociales y ambientales que influencian en su desarrollo y manifestaciones. Es frecuentemente progresiva y fatal, y se asienta sobre una personalidad vulnerable.

Es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona.

 

La adicción se caracteriza por:

  • Incapacidad para mantener la abstinencia
  • Pérdida del control de los impulsos
  • Deseo intenso o ansia de consumo de sustancias (craving)
  • Dificultad para reconocer las consecuencias derivadas del consumo
  • Respuestas emocionales disfuncionales en las relaciones interpersonales.

 

Está conformada por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos (síndrome de abstinencia) del adicto, y estos actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la sensación o efecto deseado y para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos).

A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son «dependencias» que traen consigo graves consecuencias al adicto. Estas consecuencias afectan negativamente la vida personal y social del individuo y su salud (física y mental), así como limita la capacidad de funcionar de manera efectiva.

Es adicta la persona que cree que no puede vivir sin la influencia de cierta sustancia química, por lo cual la consume en forma permanente y compulsiva.

El adicto no controla su adicción, sino que vive en función de ésta: este es el eje y el condicionante de toda su rutina; si trata de salir repentinamente de esta rutina, se ve afectado por problemas de ansiedad y, por lo general, vuelve a caer en el consumo de su adicción, aunque puede dejar de ser adicto después de pasar por una fase llamada “mono”.